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DESCUBREN GALAXIAS UBICADAS EN LAS FRONTERAS DEL UNIVERSO

29-02-2016 Galaxias en la frontera del Universo Solo unos "pocos cientos de millones" de años después de producirse el Big Bang, la gran explosión que dio origen al Universo, se generaron galaxias que nunca habían sido observadas. Un equipo internacional que encabeza Leopoldo Infante, astrofísico y académico de la UC, en Chile, utilizó observaciones hechas por el telescopio del espacio Hubble y con el telescopio VLT de ESO en cerro Paranal, para explorar las fronteras del Universo. Allí se encontraronque emitieron luz durante los primeros 800 millones de años del Universo. Entre esas galaxias primitivas se descubrió la que hasta ahora es la más poco luminosa de las más lejanas, nunca antes observada. Para llegar a ella se utilizaron los llamados telescopios gravitacionales "naturales", donde cúmulos de materia muy masiva hacen de lente entre nosotros y la galaxia lejana, multiplicando la luz que se emite, que en este caso es por un factor de veinte veces. Gracias a esto, el equipo de astrónomos y estudiantes ha podido estudiar, por primera vez, las propiedades de objetos extremadamente débiles y que surgieron poco después del Big Bang. Según los datos analizados esta galaxia es ochenta veces menos masiva que la Vía Láctea, pero sigue produciendo más o menos la misma cantidad de estrellas cada año. La observación de estas primeras galaxias y el análisis de sus características provee una nueva capacidad para obtener una comprensión más precisa y profunda sobre la formación y /0.jpg" title="Descubren galaxias ubicadas en las fronteras del Universo" alt="Descubren galaxias ubicadas en las fronteras del Universo" />
26-02-2016 Rafa de radio

UNA RáFAGA DE RADIO REVELA MATERIA ‘PERDIDA’ EN EL UNIVERSO

retraso en la señal de radio. "La medida de dispersión era todo lo que teníamos hasta la fecha, pero ahora, contando también con una distancia, se puede medir lo denso que es el material situado entre el punto de origen de la señal y la Tierra, así como comparar eso con el modelo actual de la distribución de materia en el universo", señala Simon Johnston, coautor del trabajo, desde la División de Ciencia Espacial y Astronomía de CSIRO, quien añade: "En esencia, esto nos permite ‘pesar’ el universo, o al menos la materia normal que contiene". El modelo actual considera que el universo está formado aproximadamente de un 70% de energía oscura, un 25% de materia oscura y un 5% de materia normal, la que vemos. Sin embargo, cuando se observan las galaxias, las estrellas o el hidrógeno –el elemento más abundante–, los astrónomos solo han encontrado la mitad de esta materia ordinaria. El resto, la denominada ‘perdida’, no se ha conseguido detectar directamente. "La buena noticia es que nuestras observaciones y el modelo coinciden, hemos encontrado la materia perdida", subraya Keane, “y es la primera vez que una explosión de radio rápida ha sido utilizada para realizar una medición cosmológica". Los científicos confían en que el SKA, con su extrema sensibilidad, resolución y amplio campo de visión, será capaz de detectar cientos de FRB en el futuro, así como determinar sus galaxias anfitrionas. Una muestra mucho más grande ofrecerá medidas de precisión de parámetros cosmológicos, como la distribución de materia en el universo, además de ayudar a entender mejor la misteriosa en/0.jpg" title="Una ráfaga de radio revela materia ‘perdida’ en el universo" alt="Una ráfaga de radio revela materia ‘perdida’ en el universo" />
26-02-2015 Estrella K2-25

UN PLANETA RECIéN DESCUBIERTO EN EL CúMULO DE LAS HíADES PODRíA ARROJAR LUZ SOBRE LA EVOLUCIóN PLANETARIA

26-02-2016 Agujeros destierran materia

LOS AGUJEROS NEGROS DESTIERRAN MATERIA A LOS VACíOS CóSMICOS

red cósmica. El  Dr. Markus Haider y su equipo han investigado esto con más detalle, usando datos del proyecto Illustris, una gran simulación por computadora de la evolución y formación de las galaxias, para medir la masa y el volumen de estos filamentos y de las galaxias que contienen. Illustris simula un cubo de espacio del Universo de unos 350 millones de años luz de lado. En los datos obtenidos en la simulación el equipo de Haider descubrió que una sorprendente fracción de materia normal (un 20%) probablemente ha sido transportada a los vacíos. Los culpables parecen ser los agujeros negros supermasivos que se encuentran en los centros de las galaxias. Parte de la materia que cae dentro de ellos es convertida en energía. Esta energía llega al gas de los alrededores y produce grandes fugas de materia, que se extienden cientos de miles de años luz más allá de los agujeros negros, alcanzando mucho más lejos que la extensión de sus galaxias. Además de rellenar los vacíos con más materia de lo que se pensaba, el resultado podría ayudar a explicar el problema de los "bariones perdidos", ya que los astrónomos no ven la cantidad de materia normal que predicen sus modelos. Según este estudio, una gran parte de ella podría estar e/0.jpg" title="Los agujeros negros destierran materia a los vacíos cósmicos" alt="Los agujeros negros destierran materia a los vacíos cósmicos" />

DESCUBREN UNA ASOMBROSA VARIABILIDAD EN LA FORMA DE LOS CINTURONES DE VAN ALLEN

26-02-2016 Cinturones de Van AlenLa idea tradicional de los cinturones de radiación, reflejada en la figura 1, incluye un cinturón exterior más grande y dinámico y uno interior más pequeño y estable, con una región o franja vacía separando a ambos. Sin embargo, el nuevo estudio muestra que las tres regiones (el cinturón interior, la región vacía y el cinturón exterior) pueden tener una apariencia diferente dependiendo de la energía de los electrones considerados y de las condiciones generales en la magnetosfera. Las figuras 2, 3 y 4 muestran estas configuraciones alternativas. La forma de los dos enjambres de electrones, situados a entre 1.000 y más de 40.000 km de la superficie de la Tierra, conocidos como Cinturones de Van Allen, podría ser bastante diferente respecto a lo que se ha creído durante décadas, según un nuevo estudio. Conocer detalladamente la forma y tamaño de los cinturones, que se encogen y se hinchan en respuesta a las tormentas magnéticas procedentes del Sol, es crucial para proteger a nuestra tecnología en el espacio. El equipo de Geoff Reeves, del Laboratorio Nacional de Los Álamos, en Nuevo México, Estados Unidos, ha constatado que la forma de los cinturones es en realidad bastante distinta dependiendo del tipo de electrón que consideremos. Los electrones con diferentes niveles de energía se hallan distribuidos de manera distinta en estas regiones. Reeves y sus colaboradores encontraron que el cinturón interior, el más pequeño en la imagen clásica de los cinturones, es mucho más grande que el exterior cuando se observan los electrones con energías bajas, mientras que este último es mayor cuando se observan los electrones de energías altas. A las energías más altas, la estructura del cinturón interno es completamente inexistente. Así, dependiendo de en qué nos fijemos, los cinturones de radiación tienen una forma u otras. Estas formas son además alteradas por las tormentas geomagnéticas. Cuando los chorros de viento solar de alta velocidad o las eyecciones de masa coronal (material magnético de movimiento rápido procedente del Sol) colisionan con el campo magnético de la Tierra, lo hacen oscilar, creando una tormenta geomagnética. Estas pueden incrementar o reducir el número de electrones energéticos en los cinturones de radiación durante un periodo de entre días y meses, si bien acaban regresando a la configuración norma/0.jpg" title="Descubren una asombrosa variabilidad en la forma de los cinturones de Van Allen" alt="Descubren una asombrosa variabilidad en la forma de los cinturones de Van Allen" />

SE COMPLETA EL SONDEO ATLASGAL DE LA VíA LáCTEA

25-02-2016 Sondeo ATLASGALUna espectacular nueva imagen de la Vía Láctea ha sido dada a conocer para conmemorar la finalización del sondeo ATLASGAL (siglas de APEX Telescope Large Area Survey of the Galaxy, sondeo de gran área de la galaxia por el telescopio APEX). Por primera vez, el telescopio APEX, instalado en Chile, ha mapeado el área completa del plano galáctico visible desde el hemisferio sur en longitudes de onda submilimétricas (entre la luz infrarroja y las ondas de radio) con más detalle que los últimos sondeos realizados desde el espacio. El pionero telescopio APEX, de 12 metros, permite a los astrónomos estudiar el universo frío: gas, polvo y otros objetos celestes que están a sólo unas pocas decenas de grados por encima del cero absoluto. El telescopio APEX, (siglas en inglés de Atacama Pathfinder Experiment, experimento pionero de Atacama), se encuentra a 5.100 metros sobre el nivel del mar en el llano de Chajnantor, en la región de Atacama (Chile). El sondeo ATLASGAL aprovechó las características únicas del telescopio para obtener una visión detallada de la distribución del gas denso y frío que hay a lo largo del plano de la Vía Láctea. La nueva imagen incluye la mayor parte de las regiones de formación estelar de la Vía Láctea meridional. Los nuevos mapas de ATLASGAL cubren un área del cielo de 140 grados de largo y 3 grados de ancho, más de cuatro veces más grande que la primera versión de ATLASGAL. Los nuevos mapas también son de mayor calidad, ya que algunas áreas fueron re-observadas para obtener una calidad más uniforme de los datos sobre el área total de estudio. El sondeo ATLASGAL es el gran programa individual más exitoso de APEX, con casi 70 artículos científicos asociados ya publicados, y su legado se ampliará mucho más con todos los productos de datos reducidos disponibles desde ahora para toda la comunidad astronómica. En el corazón de APEX se encuentran sus sensibles instrumentos. Uno de ellos, LABOCA (de LArge Bolometer CAmera, gran cámara bolómetro) fue utilizado para el sondeo ATLASGAL. LABOCA mide la radiación entrante registrando los pequeños aumentos de temperatura que provoca en sus detectores, y puede captar emisiones de las bandas de polvo oscuro y frío que oscurecen la luz estelar. La nueva versión de ATLASGAL, complementa observaciones del satélite Planck de la ESA [5]. La combinación de los datos de Planck y APEX permitieron a los astrónomos detectar emisiones repartidas en un área mayor del cielo y, a partir de ahí,  estimar la fracción de gas denso que hay en el interior de la galaxia. Los datos de ATLASGAL también fueron utilizados para crear un censo completo de nubes frías y masivas en las que se están formando las nuevas generaciones de estrellas. “ATLASGAL nos permite obtener información reveladora sobre dónde se forma la siguiente generación de cúmulos y de estrellas masivas. Combinando estas observaciones con las de Planck, ahora podemos encontrar una relación con las estructuras a gran escala de nubes moleculares gigantes”, comenta Timea Csengeri, del Instituto Max Planck de Radio astronomía (MPIfR), en Bonn (Alemania), quien dirigió el trabajo de combinar los datos de APEX y Planck. El telescopio APEX celebró recientemente diez años de exitosa investigación del universo frío. Juega un importante papel, no sólo como experimento pionero, sino también como instalación complementaria de ALMA, el Atacama Large Millimeter/submillimeter Array, que también se encuentra en el llano de Chajnantor. APEX se basa en un prototipo de antena construida para el proyecto ALMA, y ha localizado muchos objetos que ALMA puede estudiar en gran detalle. Leonardo Testi (ESO), miembro del equipo ATLASGAL y científico del proyecto europeo para el proyecto ALMA, concluye: “Gracias a ATLASGAL tenemos una nueva y transformadora forma de ver el denso medio interestelar de nuestra propia galaxia, la Vía Láctea. La nueva versión del sondeo completo abre la posibilidad de explotar este maravilloso conjunto de datos para llevar a cabo nuevos descubrimientos. Muchos equipos de científicos ya están utilizando los datos ATLASGAL para planificar con detalle sus posteriores ob/0.jpg" title="Se completa el sondeo ATLASGAL de la Vía Láctea" alt="Se completa el sondeo ATLASGAL de la Vía Láctea" />
 
El 99 % de los procesos que observamos en la Tierra, tienen lugar gracias a la energía que nos llega del Sol. Esa energía se va transformando por diferentes mecanismos para llegar a convertirse, por ejemplo, en el pulular de una mariposa o en una sinfonía de Beethoven.