Noticias sobre Astronomía

20-09-2016-alma

ALMA observa el posible lugar de formación de un planeta gigante helado

Imagen de ALMA del disco alrededor de la joven estrella TW Hydrae. Se ven claramente varios huecos. Los investigadores han descubierto que el tamaño de las partículas de polvo del hueco interno de 22 unidades astronómicas es más pequeño que en las otras regiones brillantes y sugieren que allí reside un planeta similar a Neptuno.

Un equipo de astrónomos ha encontrado señales de un planeta que está creciendo alrededor de TW Hydra, una joven estrella cercana, utilizando el conjunto de radiotelescopios de ALMA. Basándose en la distancia a la estrella central y en la distribución de diminutos granos de polvo, el planeta bebé se cree que es un gigante de hielo, parecido a Urano y Neptuno en nuestro Sistema Solar. Este resultado es un paso más para entender los orígenes de los distintos tipos de planetas.

Varios planetas extrasolares han sido encontrado en las últimas dos décadas y ahora los investigadores están de acuerdo en que pueden exhibir una gran variedad de características. Sin embargo, todavía no está claro cómo aparece esta variedad. Especialmente, todavía existe debate sobre cómo se forman planetas gigantes helados como Urano y Neptuno.

Observaciones anteriores de TW Hydrae muestran que esta rodeada por un disco de diminutas partículas de polvo. Este disco es el lugar donde se forman planetas. Observaciones recientes con ALMA revelaron varios huecos en el disco y algunos estudios teóricos sugieren que los huecos son prueba de la formación de planetas.

El equipo de investigadores observó el disco con ALMA en dos frecuencias de radio. Las observaciones indican que en el hueco más grande (que tiene un radio de 22 unidades astronómicas) dominan las partículas de polvo más pequeñas, del tamaño de micrómetros, y las partículas grandes están ausentes. Los estudios teóricos habían predicho que esto podría deberse a la creación de un planeta un poco más masivo que Neptuno. «Combinado con el tamaño de la órbita y el brillo de TW Hydrae, el planeta sería un gigante de hielo como Neptuno», comenta Takashi Tsukagoshi

20-09-16-marte

Terremotos marcianos y la posibilidad de vida en Marte

Mientras que los humanos y otros animales conseguimos nuestra energía corporal principalmente de la reacción entre el oxígeno y los azúcares, las bacterias utilizan una amplia gama de reacciones alternativas para alcanzar el mismo objetivo. La oxidación del gas hidrógeno, por ejemplo, genera suficiente energía para las bacterias que moran en las profundidades del subsuelo terrestre.

Se sabe, por investigaciones previas, que en la Tierra es factible que se libere hidrógeno durante terremotos cuando se fracturan las rocas y se machacan entre sí.

El equipo internacional de Sean McMahon, de la Universidad Yale en New Haven, Connecticut, Estados Unidos, estudió formaciones rocosas alrededor de líneas de fallas activas en las Islas Hébridas Exteriores, frente a la costa de Escocia.

Sus mediciones sugieren que se produce suficiente hidrógeno alrededor de las fallas activas para sostener el crecimiento de microorganismos en esas zonas.

Marte no es muy activo sísmicamente, pero los resultados de la nueva investigación muestran que los “martemotos” podrían producir bastante hidrógeno para sostener pequeñas poblaciones de microorganismos, al menos durante cortos períodos de tiempo. Esta es solo una parte de la imagen emergente de la habitabilidad del subsuelo marciano, donde podrían estar también disponibles otras fuentes de energía para la vida.

Los autores del estudio opinan que la mejor forma de encontrar evidencias de vida en Marte podría ser examinar rocas y minerales que se formaron en las profundidades, alrededor de fallas y fracturas, que posteriormente emergieron en la superficie por la erosión.

En la investigación también han trabajado John Parnell, de la Universidad de Aberdeen en el Reino Unido, y Nigel Blamey, de la Universidad Brock en Canadá.

El origen de los inesperados anillos en raros astros con rasgos de asteroide y de cometa

19-09-2016-anillosA la izquierda, un gráfico con la ubicación y extensión aproximadas de los anillos en torno a Cariclo, proporcionado por el ESO (European Southern Observatory, http://www.eso.org/public/images/eso1410b/). (Imagen: ESO/L. Calçada/M. Kornmesser/Nick Risinger (skysurvey.org)). A la derecha, ubicación y extensión aproximadas de los anillos en el firmamento, tal como deben verse desde la superficie de Cariclo, en una imagen proporcionada por el ESO (https://www.eso.org/public/images/eso1410a/)

Se llama centauros a ciertos cuerpos menores de nuestro sistema solar que están desconcertado a los astrónomos desde que se comprobó que parecen tanto asteroides como cometas. Los centauros, que orbitan entre Júpiter y Neptuno, fueron nombrados así en referencia a la mítica criatura, mitad humano y mitad caballo, llamada centauro, debido a la naturaleza dual de estos astros, en parte cometa y en parte asteroide. Se estima que existen unos 44.000 de ellos con diámetros superiores a un kilómetro.

El equipo internacional de Ryuki Hyodo, de la Universidad de Kobe en Japón, parece que ha clarificado el origen de los anillos recientemente descubiertos alrededor de dos centauros. Además, los resultados de la investigación realizada por Hyodo y sus colegas sugieren la existencia de estructuras de este tipo alrededor de otros centauros.

Hasta hace poco se creía que Saturno y los otros tres planetas gigantes eran los únicos cuerpos celestes dentro de nuestro sistema solar provistos de anillos. Sin embargo, en 2014, unas observaciones revelaron que existen anillos alrededor del centauro llamado Cariclo. Poco después de esto, se descubrió que probablemente existen anillos alrededor de otro centauro, Quirón, pero el origen de tales anillos ha venido siendo un misterio.

El equipo de Hyodo empezó estimando la probabilidad de que estos centauros pasaran lo bastante cerca de los planetas gigantes como para sufrir efectos destructivos derivados del tirón gravitatorio ejercido por esos astros masivos. Los resultados de sus análisis mostraron que aproximadamente el 10 por ciento de los centauros experimentarían un encuentro cercano de ese tipo. A continuación, usaron simulaciones por ordenador para investigar la alteración causada por el tirón gravitatorio cuando los centauros pasaran cerca de los planetas gigantes. El resultado de tales encuentros resultó variar dependiendo de los parámetros, como la rotación inicial del centauro que pasaba, el tamaño de su núcleo, y la distancia al planeta alcanzada en su aproximación máxima. Hallaron que si el citado centauro está diferenciado (posee una estructura interna por capas) y más concretamente alberga un núcleo de silicatos cubierto por un manto helado, fragmentos del centauro parcialmente destruido se esparcirán a menudo alrededor del bloque principal superviviente, formando un disco, a partir del cual se podrían crear los anillos.

Los resultados de sus simulaciones sugieren que la existencia de anillos alrededor de centauros es mucho más común de lo que se creía previamente. Es muy probable que existan otros centauros con anillos y/o pequeñas lunas, esperando ser descubiertos en futuras observaciones.

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El polo norte de Júpiter, diferente de todo lo encontrado en el Sistema Solar

Esta imagen en el infrarrojo proporciona una vista sin precedentes de la aurora austral de Júpiter, tal como fue captada por la nave espacial Juno de NASA el pasado 27 de agosto de 2016.

La nave espacial Juno de NASA ha enviado las primeras imágenes del polo norte de Júpiter, tomadas durante el primer paso de la nave por el planeta con sus instrumentos en marcha. Las imágenes muestran sistemas tormentosos y actividad meteorológica nunca antes observada en ninguno de los planetas gigantes gaseosos de nuestro Sistema Solar.

Scott Bolton, investigador principal de Juno, comenta: «Es de color más azul allí arriba que en otras partes del planeta y hay muchas tormentas. No existen signos de bandas latitudinales o de los cinturones a los que estamos acostumbrados; esta imagen es apenas identificable como de Júpiter. Estamos viendo señales de que las nubes tienen sombras, indicando posiblemente que las nubes se hallan a altitudes mayores que otras formaciones».

Uno de los descubrimientos más notables de estas primeras imágenes de los polos norte y sur de Júpiter es algo que el instrumento de imágenes JunoCam no vio. «Saturno posee un hexágono en el polo norte», comenta Bolton. «No hay nada en Júpiter que se parezca a eso ni de lejos. El planeta mayor de nuestro Sistema Solar es verdaderamente único. Tenemos 36 sobrevuelos más para estudiar lo único que es en realidad».

El instrumento JIRAM ha permitido realizar las primeras observaciones de Júpiter en el infrarrojo. «Estas primeras imágenes en el infrarrojo de los polos norte y sur de Júpiter están mostrando lugares templados y calientes que nunca antes habíamos visto. Y aunque sabíamos que las primeras imágenes en el infrarrojo del polo sur de Júpiter podrían revelar la aurora austral del planeta, estamos asombrados por haberla visto por primera vez. Ningún otro instrumento en la Tierra o en el espacio ha sido capaz de ver la aurora del sur. Ahora con JIRAM vemos que parece ser muy brillante y estructurada. El alto nivel de detalle de las imágenes nos dará más información sobre la morfología y dinámica de la aurora», comenta Alberto Adriani (Istituto di Astrofisica e Planetologia Spaziali, Roma).

19-09-2016-lago-y-arroyos-en-marte

Lagos y arroyos formados en Marte en épocas mucho más recientes de lo creído

A juzgar por la nueva información obtenida mediante el análisis de observaciones realizadas principalmente por la sonda espacial MRO (Mars Reconnaissance Orbiter) de la NASA, en Marte se crearon lagos y arroyos alimentados por el deshielo de nieve mucho antes de lo que se pensaba.

Los arroyos y lagos recientemente descubiertos aparecieron unos 1.000 millones de años después de una era muy antigua y bien documentada, durante la cual hubo condiciones húmedas en Marte. Estos resultados proporcionan información reveladora sobre la historia climática del Planeta Rojo y sugieren que las condiciones en la superficie durante esa época tardía pudieron también ser aptas para la vida microbiana.

El descubrimiento lo ha hecho el equipo de Sharon Wilson del Instituto Smithsoniano, en Washington, y la Universidad de Virginia, en Charlottesville, ambas entidades en EE.UU.

Se calcula que el volumen de uno de los lagos en la región investigada era comparable con el del Tahoe, un lago en la región de California-Nevada que contiene unos 188 kilómetros cúbicos de agua (45 millas cúbicas). Este lago marciano en particular estaba alimentado desde un valle en su borde sur y se inundaba a lo largo de su margen norte, llevando agua río abajo hacia una cuenca muy grande y llena de agua a la cual los investigadores se refieren informalmente como “Heart Lake” (Lago Corazón).

La cadena de lagos y valles que forman parte del sistema del Heart Lake se extiende unos 150 kilómetros (90 millas). Los investigadores calculan que el Heart Lake contenía unos 2.790 kilómetros cúbicos de agua (670 millas cúbicas), más que el lago Ontario de los Grandes Lagos de Norteamérica.

Cassini Comienza el Último Año de su Épico Viaje a Saturno

Después de más de 12 años estudiando a Saturno, sus anillos y lunas, la nave espacial Cassini de la NASA ha entrado en el último año de su épico viaje. La conclusión de esta odisea científica histórica está prevista para septiembre de 2017, pero no antes de que la nave espacial complete un atrevido juego final en dos fases.

A partir del 30 de noviembre, la órbita de Cassini enviará la nave espacial poco más allá del borde exterior de los anillos principales. Estas órbitas, una serie de 20, se llaman las órbitas del anillo F. Durante estas órbitas semanales, Cassini se acercará hasta dentro de 7.800 kilómetros del centro del estrecho anillo F, con su peculiar estructura doblada y trenzada.

«Durante las órbitas del anillo F esperamos ver los anillos, junto con las pequeñas lunas y otras estructuras incrustadas en ellos, como nunca antes», dijo Linda Spilker, científica del proyecto Cassini en el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA. «La última vez que llegamos tan cerca de los anillos fue durante la llegada a Saturno en 2004, y sólo vimos su lado a contraluz. Ahora tenemos docenas de oportunidades para examinar su estructura a una resolución extremadamente alta en ambos lados».

El último acto de Cassini – llamado el Gran Final – comenzará en serio en abril de 2017. Un primer sobrevuelo de la luna gigante de Saturno, Titán, remodelará la órbita de la nave espacial de forma que pase a través de la brecha entre Saturno y los anillos – un espacio sin explorar de sólo unos 2.400 kilómetros de ancho. Se espera que la nave espacial efectúe 22 zambullidas a través de este espacio, a partir de su primera inmersión, el 27 de abril.

Durante el Gran Final, Cassini hará las observaciones más cercanas de la historia de Saturno, mapeando los campos magnéticos y la gravedad del planeta con una precisión exquisita y enviando puntos de vista ultradefinidos de la atmósfera. Los científicos también esperan obtener nuevos conocimientos sobre la estructura interior de Saturno, la longitud exacta de un día de Saturno, y la masa total de los anillos, lo que puede finalmente ayudar a resolver la cuestión de su edad. La nave también analizará directamente partículas de polvo del tamaño de los anillos principales y mostrará los límites exteriores de la atmósfera de Saturno – ambas mediciones se realizarán por primera vez en la misión.

«Es como tener una nueva misión,» dijo Spilker. «El valor científico de las órbitas del anillo F y el Gran Final es tan convincente que puedo imaginar toda una misión a Saturno diseñada en torno a lo que vamos a hacer.»

Desde el comienzo de 2016, los ingenieros de la misión han sido modificando la trayectoria orbital de Cassini alrededor de Saturno para posicionar la nave espacial para la fase final de la misión. El Gran Final llegará a un dramático desenlace el 15 de septiembre de 2017, cuando Cassini se sumerja en la atmósfera de Saturno mientras envía datos sobre la composición química del planeta hasta que se pierda su señal. La fricción con la atmósfera hará que la nave espacial arda como un meteoro poco después.

16-09-2016-estrella-en-formacion

Astrónomos chilenos captan el chorro energético de una estrella en formación

Un equipo internacional de científicos liderados por astrofísicos de la Universidad de Chile, detectó el movimiento de un chorro de gas caliente y polvo asociado a la última etapa de formación de una estrella masiva. Los resultados fueron publicados en la última edición de la revista The Astrophysical Journal.

 

El «jet» -chorro de gas caliente y polvo- fue detectado por un equipo internacional de científicos en la estrella G345, ubicada en la Constelación del Escorpión, que tiene una masa 15 veces superior a la de nuestro Sol. El trabajo tomó aproximadamente un año desde que se observaron los datos hasta la publicación de los resultados.

 

Para Andrés Guzmán, autor principal del estudio e investigador postdoctoral del Departamento de Astronomía (DAS) de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas (FCFM) de la Universidad de Chile, “los datos obtenidos apuntan a que este jet emana desde una región cargada eléctricamente (ionizada) y que se encuentran a altísimas temperaturas”.

 

“Antes era una idea más o menos generalizada que estrellas masivas que estaban terminando su formación no podían presentar estos chorros, ya que se pensaba que estos habrían sido destruidos por la radiación de la estrella. Nuestro descubrimiento demuestra que no es así”, explicó el también investigador Fondecyt.

La importancia del descubrimiento reside en que “al analizar este tipo de fuentes se avanza en la comprensión de cómo las estrellas de alta masa adquieren el material que las forma. Para estrellas incluso más masivas, de 30 a 100 masas solares, más de la mitad de su masa esperamos que sea adquirida en condiciones parecidas a las que observamos en G345. Adicionalmente, determinamos la velocidad de este jet, que bordea los 600 kilómetros por segundo, lo que implica que éste tiene que ser producido muy cerca de la estrella”, detalló Guzmán.

Dentro del equipo científico de la investigación participaron también Guido Garay, astrónomo U. de Chile e investigador del Centro de Astrofísica CATA; Catherine Dougados, astrónomo asociada a la UMI-FCA U. de Chile; Luis Felipe Rodríguez del Instituto de Radioastronomía y Astrofísica de la Universidad Nacional de México y Yanett Contreras, de la Universidad de Leiden, Holanda.

Los datos fueron recolectados en el Australia Telescope Compact Array.

El equipo científico continuará esta línea de trabajo ya que lograron la aceptación de una propuesta en el Ciclo 4 del Observatorio ALMA, donde planean estudiar el disco de acreción de esta estrella.

16-09-2016-hubble

El Hubble observa de cerca la desintegración de un cometa

Esta imagen del telescopio espacial Hubble muestra el antiguo cometa 332P/Ikeya-Murakami desintegrándose a medida que se acerca al Sol.

El telescopio espacial Hubble de NASA/ESA ha obtenido una de las observaciones más detalladas de un cometa rompiéndose a 108 millones de kilómetros de la Tierra.

En una serie de imágenes tomadas durante un periodo de tres días en enero de 2016, el Hubble reveló 25 bloques compuestos por una mezcla de hielo y polvo que ha dejado el cometa a la deriva, que se desplazan a la velocidad de un adulto caminando. Las observaciones sugieren que el cometa, llamado 332P/Ikeya-Murakami, que tiene una edad aproximada de 4500 millones de años, puede estar girando tan rápido que expulsa material de su superficie. Los escombros resultantes se hallan ahora esparcidos en una estela de 4800 kilómetros de longitud.

Estas observaciones proporcionan datos acerca del comportamiento volátil de los cometas, que empiezan a evaporarse cuando se acercan al Sol, apareciendo fuerzas dinámicas. El cometa 332P se encontraba a 240 millones de kilómetros del Sol, poco más allá de la órbita de Marte, cuando el Hubble observó su rotura.

La observación de tres días revela que fragmentos del cometa aumentan y disminuyen de brillo por la rotación de zonas con hielo en su superficie al entrar y salir de la luz solar. Sus formas también cambian, cuando se rompen. Los restos helados componen cerca de un 4 por ciento del cometa progenitor y varían en tamaño entre los 20 metros y los 61 metros. Se alejan unos de otros a una velocidad de pocos kilómetros por hora.

Los investigadores sugieren que la luz solar calentó el cometa, produciendo la erupción de chorros de gas y polvo en su superficie. Como el núcleo es tan pequeño, estos chorros actúan como motores de cohetes, acelerando el giro del cometa. Esta rotación más rápida despide fragmentos de material que quedan flotando por el espacio.

 
El 99 % de los procesos que observamos en la Tierra, tienen lugar gracias a la energía que nos llega del Sol. Esa energía se va transformando por diferentes mecanismos para llegar a convertirse, por ejemplo, en el pulular de una mariposa o en una sinfonía de Beethoven.